¿Por qué es importante incluir a mujeres en la gestión del riesgo de desastres a todo nivel?

 

Por Gisela Caranqui Nazate

Hoy en día reducir el riesgo de desastres es prioritario. En los últimos 20 años, los desastres ocasionaron 1,23 millones de personas fallecidas, 4,3 millones afectadas y pérdidas económicas de 4 trillones de dólares, según el Informe Mundial de Desastres 2000 -2019, de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastre (UNDRR).

La desigualdad entre géneros influye en las afectaciones, ocasionadas por los desastres. Una de las frases reiterativas en las investigaciones sobre género y gestión del riesgo de desastres es la que dice que las mujeres y las niñas son las más afectadas por los desastres. Es decir, somos más vulnerables por las condiciones sociales, económicas y políticas en las que nos desarrollamos.

Esta categorización generaliza la condición de vulnerabilidad de todas las mujeres, inferioriza sus capacidades y su carácter agencial. Aun cuando la sobrecarga en las labores de cuidado recae sobre nosotras, estamos gestionado el riesgo de desastres desde distintos ámbitos. Somos geólogas, geógrafas, oceanógrafas, ingenieras civiles y ambientales, arquitectas, trabajadoras de la salud, psicólogas, educadoras, sociólogas, economistas, comunicadoras. Somos urbanas, rurales, migración, discapacidad, identidad de género, del bosque, páramo, archipiélago, manglar y selva.

La inclusión de la categoría “género” en los estudios de la gestión del riesgo de desastres, desde 1980, ha permitido desarrollar herramientas que contribuyen a identificar las necesidades diferenciadas entre las mujeres/niñas y los hombres/niños en las emergencias de origen natural o antrópico, así como en crisis migratorias y conflictos armados.

Actualmente, resulta insuficiente hablar únicamente de “la mujer”, de la “participación de las mujeres”. El nombrarnos y visibilizarnos como mujeres, niñas, jóvenes, lesbianas, bisexuales, transexuales, de los pueblos y nacionalidades, con discapacidad, campesinas, urbanas, rurales, migrantes; nombrarnos en todas nuestras diversidades, como personas que estamos gestionando el riesgo de desastres desde nuestras miradas y nuestras realidades debe ser un ejercicio constante. Así comprenderemos las capacidades y condiciones de vulnerabilidad, comprenderemos el riesgo de desastres.

La desagregación de datos por sexo y género;  la incorporación de la narrativa del género más allá de lo binario (hombre / mujer); la inclusión del aborto en las normas mínimas para la respuesta humanitaria, como parte de la atención obstétrica de emergencia y la prevención de la violencia sexual y la aprobación de la Recomendación 37 de la CEDAW sobre las dimensiones de género de la reducción del riesgo de desastres, son el resultado no solo de la presencia de las mujeres, sino también de la participación constante, de los procesos de incidencia, las lecturas, los análisis, las investigaciones y el trabajo colectivo.

Las mujeres y todas las personas que gestionamos el riesgo de desastres, debemos acercarnos a entender las desigualdades de género. Es fundamental considerarlas como una condición de vulnerabilidad, que están naturalizadas, que nos violentan y discriminan sistemáticamente a todas. Además de ello, trabajar en las estrictas expectativas de masculinidad en las que los hombres y los niños también se ven influenciados por las estructuras de la sociedad y el Estado.

Despojarnos del lenguaje bélico para gestionar las crisis y emergencias es prioritario. Debemos reemplazar el discurso de guerra, el discurso seguritista, heredado del orden estatal: vertical y militarizado, como el de la desaparecida Defensa Civil en Ecuador. El lenguaje representa al mundo y refleja la estructura patriarcal en la que se enmarca todo, encubre la explotación y la precariedad. Las narrativas son importantes para eliminar el entorno simbólico adverso y para la inclusión efectiva de las mujeres en todas nuestras diversidades.

No basta con que hablemos del enfoque de género y se incluya en los marcos internacionales específicos referentes a la reducción del riesgo de desastres, la mitigación y adaptación al cambio climático, la asistencia humanitaria y el desarrollo sostenible, es necesario interiorizarlos y aterrizarlos en la práctica, especialmente a nivel local, desarrollando e implementando, proyectos, programas, políticas que incluyan su presupuesto y estructura de gestión. Es necesario mirar las intersecciones que atraviesan nuestros cuerpos y devenires de ser mujer en los procesos de la reducción del riesgo y la recuperación post desastre.

Para lograr que la reducción del riesgo de desastres sea una prioridad nacional y política de Estado, es necesario mirar y escuchar otras realidades, sentires y conocimientos que han sido invisibilizados y excluidos. Como gestores y gestoras de riesgos, tenemos muchos desafíos para reducir los riesgos de desastres, parte de ello es el mejorar las formas de relacionarnos entre seres humanos, de tal manera que  cuando enfrentemos situaciones de emergencia, no se incremente la violencia a nuestra integridad física, psicológica y sexual. Así como desnaturalizamos a los desastres (los desastres no son naturales), debemos desnaturalizar la violencia y la desigualdad.

La participación de las mujeres es importante para integrar la mirada de la otra mitad de la población porque aún existe una sobrerepresentación de lo masculino, situación que perpetúa la invisibilización y la subordinación.  Las acciones implementadas sin incluir el enfoque de género y el de derechos humanos son incompletas, porque no se enmarcan en la realidad que vivimos, que es con desigualdad y discriminación. Adicionalmente, estas acciones no están orientadas a reducir el impacto que generan los desastres y que afectan a la otra mitad de la población en el mundo: las mujeres, niñas y cuerpos feminizados, sin esa mirada estaremos obstaculizando el camino para lograr la igualdad entre los géneros desde la gestión del riesgo de desastres.


Gisela Caranqui Nazate
, comunicadora social, gestora del riesgo de desastres. Feminista.

 

 


Segunda fase de la encuesta sobre la "Situación de cientific@s ecuatorian@s durante la crisis COVID-19"

Estamos haciendo una segunda fase de esta encuesta que tiene como objetivo comprender el impacto de la cuarentena por COVID-19 (causada por el Coronavirus SARS_CoV2) en los aspectos personal y laboral de investigadores e investigadoras en Ecuador.

En abril del 2020 se realizó la primera versión de la encuesta, los resultados preliminares los compartimos  AQUÍ

Esta SEGUNDA ENCUESTA  nos permitirá monitorear este impacto, para ello la contribución de la comunidad académica y científica ecuatoriana es muy importante para visibilizar esta situación e identificar propuestas de soluciones comunes.

Todos los datos e información serán usados de forma anonimizada y solo con fines académicos. El tiempo de respuesta es de aprox. 10 a 15 minutos.

Gracias desde ya por tu aporte. Esperamos que su familia y allegados estén sanos y salvos. 


Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas REMCI.

 

 


¿Por qué los paneles con equilibrio de género son importantes durante y después de la emergencia por la pandemia del Coronavirus (Covid-19)?



Por: Marcela Morales H., Coordinación Nacional REMCI

Los paneles y los eventos son las expresiones públicas de los debates que son importantes en nuestra sociedad. Las visiones y contribuciones de personas expertas tienen un claro impacto en cómo se enmarcan los discursos una crisis y el tipo de respuestas que la sociedad y los gobiernos darán en el futuro. Cuando estos espacios no cuentan con las visiones y voces expertas de mujeres, estas acciones inevitablemente tendrán una visión desigual e incompleta de la crisis, sus efectos, y posibles soluciones.

Fuente: REMCI. Ilustración de Diego Morales.

 ¿Por qué debe importarnos la representación equilibrada en paneles, webinars, foros y eventos?

Los paneles sin representación igualitaria refuerzan los estereotipos de género.
Los paneles son intercambios de conocimiento entre expertos, expertas y su audiencia. Cuando en este intercambio no son visibles las contribuciones de mujeres en los diferentes campos se reproducen y fortalecen los estereotipos de género y la idea de que las mujeres no cuentan con la experiencia o el conocimiento necesarios para participar en estos espacios.

Las voces durante la crisis tienen impactos en el largo plazo.
Las discusiones en torno a salud pública, innovación y uso de tecnología, estrategias económicas y políticas para enfrentar la crisis tienen implicaciones de género. Las soluciones deben tener en cuenta los impactos diferenciados de la crisis. En el mediano y largo plazo, estas discusiones pueden (y deberían) transformarse en políticas públicas, estrategias y discursos que van a ser adoptadas por gobiernos y actores de la sociedad civil. Si las voces de las mujeres están ausentes del debate, también las soluciones serán incompletas y resultarán en más desigualdad.

La tecnología no alivia la carga del cuidado para muchas mujeres.
La emergencia sanitaria del Coronavirus nos enfrenta a una serie de retos. Muchos de ellos han sido mitigados gracias a la tecnología y a la posibilidad de mantenernos en contacto a través de plataformas virtuales. Las discusiones se han traslado al ámbito virtual, lo que presenta oportunidades de responder de manera inmediata a las preguntas relevantes y juntar perspectivas y experiencia para pensar a futuro. Pero también puede invisibilizar a las mujeres y hacer que su participación sea aún más limitada que en circunstancias normales, debido al aumento de la carga de cuidado durante el tiempo de aislamiento. Estas circunstancias pueden dificultar que expertas puedan participar en paneles y debates virtuales, por lo cual hay desarrollar estrategias y mecanismos que faciliten y promuevan su participación.

¿Cómo podemos asegurarnos de que el panel que organizas es equilibrado?

Ya sea en el contexto de la emergencia por la pandemia Covid-19 o en circunstancias usuales, si estás liderando la organización de un panel, reunión u otro espacio de intercambio de conocimiento, puedes lograr que estos espacios sean más balanceados y representativos de nuestra sociedad.

Si eres organizador@: 
  • Haz explícito que el panel o evento que organizas será equilibrado en términos de género. Es útil que todas las personas involucradas en el evento (desde el comité organizador a l@s ponentes) estén al tanto de este lineamiento para que sea más fácil cumplirlo.
  • Empieza tu búsqueda de ponentes lo más pronto posible para evitar llenar posiciones a último minuto. El aviso en corto plazo hace más probable que tengas más candidatos hombres que mujeres, entre otras razones por el desbalance en la carga de tareas cuidado.  Lo mismo aplica si organizas un panel virtual, contacta a las posibles expertas a tiempo para que puedan hacer los arreglos necesarios.
  • Asegúrate que los criterios para identificar ponentes o el formato del evento no tengan sesgos de género que pueden pasar inadvertidos. Por ejemplo, limitar la participación a CEOs u otras posiciones de alto rango puede, lamentablemente, dejarte sin muchas opciones de representación. Puedes considerar diferentes fuentes o medidas de experiencia, o prestigio en un campo determinado para hacerlo más diverso. Considera tener representantes de varios sectores, o de diferente formación.
  • ¡Sí hay mujeres! Usa las redes sociales para identificar expertas. Las redes sociales como Facebook o Twitter tienen una buena representación y participación de mujeres y puede facilitar tu búsqueda. También es válido preguntar proactivamente a l@s ponentes si pueden recomendar a expertas en el tema que se va a tratar.
  • Asegúrate que los roles asignados a mujeres expertas sean diversos. No es suficiente, por ejemplo, que todas las moderadoras sean mujeres. La tecnología, las ciencias experimentales, las ingenierías, la innovación, la economía también tienen voces de mujeres con aproximaciones y enfoques que merecen ser escuchadas y contribuyen a una perspectiva más amplia.

Si eres ponente: 
  • Antes de tu intervención, pide información sobre el panel o evento en el que vas a participar y cómo se va a asegurar una representación equilibrada.
  • Puedes pedir que tu participación esté condicionada a la participación representativa de mujeres.
  • Recomienda a mujeres que conozcas que puedan participar en los paneles o eventos.


Nuestra contribución

Desde REMCI apoyamos la existencia de espacios de debate y de intercambio de conocimiento más equilibrados. Si no tienes en mente una experta que pueda participar en tu panel, hay opciones para encontrarlas:

Acceder a una base de datos de expertas. Nosotros hemos identificado:
  • Voces Expertas (GK): Es un directorio latinoamericano de mujeres especialistas en distintos ámbitos del conocimiento.
  • ¡Contáctanos! Puedes contactarte con la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas a nuestro correo electrónico (cientificas.ecuatorianas@gmail.com) ,Twitter (@CientificasEC), o Facebook ( REDCIENTIFICASEC) usando el hashtag #SiHayExpertasEC. Podemos ayudarte a identificar una experta a través de nuestras redes. Tenemos miembros y redes a nivel nacional en varias áreas de las ciencias.


¿Tienes otras ideas, recursos, o experiencias sobre cómo contribuir a tener paneles más igualitarios y diversos? Envíanos un mensaje a cientificas ecuatorianas@gmail.com, también queremos escuchar tu historia. ¡Contáctanos!, estaremos encantadas de darle difusión. 


La ciencia en tiempos de docencia



Por: Johanna Orellana Alvear

“Hay sueños que descubres que tenías apenas cuando empiezas a vivirlos, y otros tantos que se cristalizan cuando menos te los esperas.” JOA.

Foto cortesía de Johanna Orellana Alvear
Llevo los últimos cuatro años de mi vida visitando anualmente y por estancias trimestrales de investigación, la Phillips-Universität de Marburgo, institución asentada en una pintoresca ciudad alemana, en la cual realizo mis estudios doctorales. Durante esas visitas, el tiempo se divide entre preparar las reuniones con mi supervisor, preparar el material para cada manuscrito y mantenerme en contacto con mis colegas en Ecuador, sobre el proyecto local en curso.

No fue sino hasta finales de 2019, que la oportunidad de visitar Alemania por quinta vez se presentó bajo un nuevo contexto, cuando los estudiantes de la Maestría de Investigación en Hidrología de la Universidad de Cuenca, ganaron una beca de intercambio académico cultural financiada por el Servicio de Intercambio Académico Alemán (DAAD por sus siglas en alemán) con el objetivo de visitar dos universidades alemanas durante 12 días. Inesperadamente ahora, viajaría como su profesora acompañante, rumbo a las Universidades de Marburg y de Giessen, ambas ubicadas el centro-oeste del país germano.

Debo reconocer, que uno de mis primeros pensamientos se deslizó en el regocijo de acompañar a un grupo mixto, casi perfectamente equilibrado en género, y con un inmenso potencial de llevar fuera de las fronteras nacionales, sus tesis de investigación – al fin al cabo, visitaríamos también a mi actual alma mater-. Para muchos era su primera vez en Europa, y para alguien quizás también su primera vez fuera del país. Y es que sería la primera vez que un grupo de estudiantes de maestría del Ecuador obtuvieran esta beca, y con ello asentaran fehaciente muestra de la calidad de maestría que llevan a cabo. Personalmente consideraba  sustancial que se visibilizara el potencial de ambos géneros en el área de recursos hídricos, y su capacidad de trabajar colaborativamente.

Foto cortesía de Johanna Orellana Alvear
El apretado calendario incluía la visita a instituciones de élite como el EUMETSAT (Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos) y el Servicio Meteorológico Alemán (DWD por sus siglas en alemán), lugares generalmente limitados al público, y cuya visita se pudo concretar por la generosidad y sobresaliente coordinación de los docentes anfitriones. Conocer lugares como estos, le hace a uno imaginar en lo que se quisiera para el propio país, y person
Foto cortesía de Johanna Orellana Alvear



almente como científica que trabajo con radares de precipitación, estar presente ahí era como personificar a una niña en una tienda de dulces. Nada menos que centros intergubernamentales donde se procesa información satelital de todo el mundo, y un instituto meteorológico que posee radares de precipitación y una densa red de estaciones para el monitoreo hidrometeorológico de vanguardia, y que sirven como insumo imprescindible para estudios de agricultura, hidrología, riesgos, etc.

Las diversas actividades del intercambio incluyeron también seminarios sobre oportunidades de estudios de doctorado en Alemania, sobre el proceso de publicación científica y revisión por pares, visitas a laboratorios y granjas experimentales en campo, una visita al primer museo de ciencia matemática interactiva en el mundo, un tour a una de las cervecerías más conocidas de Alemania (Licher Privatbrauerei) y por supuesto, exportamos una sesión de posters sobre las investigaciones de nuestros maestrantes, la cual dejó una grata impresión a nuestros colegas europeos.

Foto cortesía de Johanna Orellana Alvear
Sin duda una experiencia única en varios aspectos, que me permitió por un lado, vivir un sueño que ni remotamente había tenido (visitar el DWD) y por otro, constatar de primera mano que hacer ciencia de alto nivel en Ecuador es muy posible. Más allá de las publicaciones indexadas y las participaciones en congresos, nuestra investigación es pertinente y relevante, y el nivel académico de la maestría es de talla internacional, así lo reconocieron profesores, doctorandos e investigadores de las universidades alemanas. Primordialmente debemos reconocernos como buenos investigadores, creer en la calidad de nuestro trabajo y hacerlo valer. El Ecuador aún tiene un largo sendero por recorrer, donde cada uno pavimentamos ese camino con la singularidad de nuestras investigaciones, las que demuestran al mundo el potencial de la ciencia en recursos hídricos y ciencias ambientales. ¿Dónde se generan estos estudios?, ni más ni menos que en los Andes, una de las regiones con el clima y topografía más adversas, que alberga invaluables recursos tales como el agua y la biodiversidad.

11 de Febrero Día Internacional de la Mujer y la Niña en las Ciencias - Ecuador

Desde mañana lunes 10 de febrero se llevarán a cabo en diferentes ciudades de Ecuador charlas y eventos sobre el Día Internacional de la Mujer y la Niña en las Ciencias. 
Les invitamos a asistir con sus familias y personas amigas y allegadas a conocer sobre el trabajo científico y académico que realizamos las mujeres en Ecuador. 

Desde mañana hasta el 8 de marzo empezamos el mes del activismo para la igualdad de género y el fomento de la Mujer y la Niña en las Ciencias, la eliminación de la violencia y el abuso de género en las aulas y laboratorios, así como en todo espacio público y privado. 

Estaremos actualizando el calendario continúamente.

¡Les esperamos! 



La Niña y la Mujer en la Ciencia: Ingeniería y Economía Circular

Por Daniela Córdoba, PhD en Economía Circular


Desde pequeña jugaba en el jardín que había en mi casa, imaginaba que mis muñecos eran invencibles, yo les cuidaba y ellos a mí, incluso los enterraba y pensaba que ellos iban a proteger mi jardín y, a su vez, la naturaleza iba a proteger de ellos. Con el paso del tiempo, en la escuela y en el colegio, supe la importancia de muchas materias como las matemáticas, el álgebra, la biología, física, química, entre otras. Pensaba, ¿cuáles son las herramientas para que una niña pueda convertirse en ingeniera, ayudar a la naturaleza y al medio ambiente y, al mismo tiempo, fabricar productos amigables con ellos?
La economía circular (EC) genera un equilibrio desde el diseño y fabricación de un producto hasta cómo recuperar los materiales para reingresarlos al sistema industrial o entregarlos a la naturaleza generando impactos positivos en ella (Korhonen et al., 2018). El principal objetivo de la EC se enfoca en diseñar productos con materiales renovables y/o reciclados, de tal manera, que cuando ya no se quieran usar, los puedan regalar o vender o entregarlos a recicladores para que los puedan desensamblar y utilizar estos materiales para fabricar nuevos productos. Es así como los materiales siguen recirculando en el sistema sin generar residuos que no se puedan utilizar (Córdova et al., 2019).
Foto cortesía de Daniela Córdoba
En términos académicos la economía circular (EC) se define como un sistema de modelación industrial que analiza todo el procesamiento de producción de un bien o servicio (eco-diseño), monitorear entradas y salidas de materiales, optimiza la reducción, reúso, reparación, re-manufactura, reciclaje y recuperación de materiales productos al final de su vida útil para reingresarlos al sistema o entregarlos a otras industrias (Kirchherr et al., 2017). La economía circular puede brindar grandes beneficios económico-ambientales y sociales a las industrias y al país. Desde el año 2015 la Unión Europea inició con el programa de EC y se estima que las ganancias económicas podrían alcanzar los 1,8 billones de euros hasta el 2030. De igual manera, la generación de empleo bajo modelos circulares es en relación 1:300, lo que quiere decir que se requiere una persona para incinerar 10,000 toneladas de residuos, mientras que se generarán 300 empleos para extender el tiempo de vida de un producto o recuperar sus materiales para generar nueva materia prima (EMF, 2016; Córdova et al., 2019).
En los últimos años, la importancia de la Economía Circular a nivel mundial ha ido incrementándose, debido a la necesidad de optimizar procesos industriales ineficientes tanto en el diseño del producto, manufactura, gestión y recuperación de materiales a partir de residuos. En Ecuador, se está iniciando conversaciones por parte del gobierno para que las industrias y ciudades dejen sus modelos lineales de producción llamados también de la cuna a la tumba los cuales se enfocan en extraer materia prima de recursos no renovales por medio de procesos extractivos no sostenibles, generando grandes impactos ambientales, sociales y económicos.
Es importante que el gobierno ecuatoriano tome conciencia de la importancia de generar espacios de diálogo con especialistas en economía circular. Actualmente, la asamblea del país presentó un borrador de Ley de Economía Circular, esta iniciativa es una gran oportunidad para que el país avance hacia procesos de modernización de la cadena productiva. Sin embargo, esta propuesta debe tener un óptimo sustento técnico con aportaciones de especialistas en economía circular, ya que en estos momentos su enfoque se basa en gestión de residuos, reciclaje y responsabilidad extendida del productor. Es decir, direccionan la ley en soluciones al “final del tubo” en vez de buscar propuestas de diseño innovador desde el diseño, uso de materiales y fabricación de productos de manera regenerativa y restaurativa (EMF, 2016).
Es un año electoral, el discurso político tomará fuerza en temas sobre medio ambiente, cambio climático, sostenibilidad y economía circular. No obstante, la sociedad civil y la academia estaremos vigilantes para que se de una adecuada investigación sobre la situación y diagnóstico actual de la economía circular en el país antes que se promulgue la ley. Así como una óptima sociabilización sobre estos temas que fácilmente pueden ser confundidos como gestión de residuos, indicadores financieros, sistemas económicos o, peor aún, que la Ley de Economía Circular se malinterprete como una ley económica que genere impuestos y quite subsidios.
Es momento de actuar por el bien común, por el engrandecimiento y progreso del país, cuidando nuestro patrimonio y nuestro medio ambiente. Existen niñas y mujeres ecuatorianas, que nos hemos especializado en el extranjero y hemos regresado al país con el sueño de un futuro mejor, de hecho, desde hace seis meses el país cuenta con la primera PhD en Ingeniería y Economía Circular. Es importante que las mujeres científicas sigamos difundiendo nuestras experiencias y conocimiento en el país y la región, apoyando nuevos sueños de niñas que quieren estudiar carreras que en el pasado hubieran sido imposibles de alcanzar. ¡Apoyo, sororidad y conocimiento para las niñas y mujeres del futuro!

Referencias

  1. Córdova-Pizarro, D., Aguilar, I., Romero, D., González, C. (2019) “Circular Economy in the Electronic Products Sector: Material Flow Analysis and Economic Impact of Cellphone E-waste in Mexico” Sustainability 2019, Volume 11, Issue 5, 1361. https://doi.org/10.3390/su11051361
  2. Ellen MacArthur Foundation - EMF (2016) Delivering the circular economy a toolkit for policymakers. https://www.ellenmacarthurfoundation.org/assets/downloads/publications/EllenMacArthurFoundation_policymakertoolkit.pdf.
  3. Kirchherr, J.; Reike, D.; Hekkert, M. (2017) Conceptualizing the circular economy: An analysis of 114 definitions. Journal Resources, Conservation & Recycling. Vol. 127, Pp. 221–232. https://doi.org/10.1016/j.resconrec.2017.09.005.
  4. Korhonen, J.; Honkasalo, A.; Seppälä (2018) The Concept and its Limitations. Ecological Economics. Journal Circular Economy. Vol. 143, Pp. 37–46. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2017.06.041


Ana Elizabeth Ochoa: Primera PhD de la U. de Cuenca - EPN - UTPL


Nuestra colega Ana Elizabeth Ochoa defendió su tesis de doctorado en noviembre de este año. Es la primera graduada del doctorado en Recursos Hídricos, la primera graduada PhD de la Universidad de Cuenca y de la ciudad de Cuenca. Queremos reiterar nuestras felicitaciones a Ana, así como nuestro agradecimiento a su trabajo para y con REMCI en Cuenca. A continuación reproducimos su discurso de graduación. ¡Gracias, Anita!


Foto cortesía de Johanna Orellana
Un Doctorado en Ciencias nos prepara para desarrollar investigación original e innovadora y para responder a retos científicos relevantes para el desarrollo de nuestro país. Este nuevo conocimiento adquirido debe ser transmitido a estudiantes, colegas y a la sociedad. La investigación es un aliado de la sociedad. La academia y los tomadores de decisiones en instituciones públicas y privadas tienen la obligación de crear un ambiente favorable para la comunicación y el aprendizaje mutuos. En la crisis climática actual, es imperativo conocer nuestros ecosistemas para adaptarnos y mitigar el impacto que ya vivimos y el que vendrá. Así como, es de suma importancia cambiar nuestra política de consumo y desperdicio que casi todos los países en el mundo consideramos normal.

Para hacer frente a la problemática actual, el programa de Doctorado en Recursos Hídricos abrió su primera cohorte hace cuatro años. Es el primero de la ciudad y el primero del país en un área de ciencias naturales. La Universidad de Cuenca, junto con la Escuela Politécnica Nacional y la Universidad Técnica Particular de Loja aunaron esfuerzos para otorgar el máximo grado académico. Y, para mí, es un honor ser la primera graduada de este Programa.
No es una casualidad que la primera Doctora, sea mujer. Casi la mitad de investigadores del Programa de Doctorado somos mujeres. Detrás de aquello, hay un camino recorrido por directores, directoras e investigadoras del Departamento de Recursos Hídricos y Ciencias Ambientales, en donde la temática de visibilización de la mujer en la ciencia y la equidad de oportunidades han sido temas de conversación que se llevaron a la práctica. De hecho, hace dos años, junto con algunas investigadoras del Departamento nos unimos a investigadoras del país en la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas. Nuestra red busca promover el trabajo científico de mujeres e incrementar su participación y reconocimiento en la academia de Ecuador y el mundo. Visibilizar a las mujeres en ciencia permite que la sociedad conozca su trabajo, que rompamos estereotipos, que exista equidad de oportunidades; y sobre todo, que niñas y jóvenes aspiren a ser científicas. A mí, la red, además me ofreció amigas y mentoras. El Departamento de Recursos Hídricos y la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas son ejemplos de que tomando acciones concretas podemos incrementar la participación de las mujeres en la ciencia. No obstante, aún queda mucho por hacer en nuestras universidades y en el mundo.

Estoy muy contenta de haber culminado este paso en mi camino y quiero agradecer el trabajo de muchas personas que hicieron posible que estemos aquí el día de hoy. Quiero expresar mi cariño por mi alma máter, la Universidad de Cuenca, en donde estudié mi pregrado y donde me aficioné por la ciencia. Agradezco a las autoridades de la Universidad, en la persona de su Señor Rector, Dr. Pablo Vanegas, por dirigir el camino de nuestra Universidad. El rectorado, a través de la Dirección de Investigación, me otorgó una beca para mis estudios doctorales y también financió el proyecto de investigación del cual mi trabajo científico fue parte. De manera especial, quiero agradecer a mis directores, Dr. Rolando Célleri y Dr. Patricio Crespo. Su experiencia y conocimientos son reconocidos internacionalmente y es destacable para mí, su dedicación como mentores. Gracias Rolando, por motivarme y guiarme en estos años. Gracias Patricio, por empujarme siempre hasta el límite desde pequeña y por estar a mi lado durante los momentos más importantes y más difíciles.

Adicionalmente, quisiera nombrar a algunos mentores y mentoras que han aportado significativamente en mi vida: Esteban Samaniego, Daniela Ballari, Prof. Jan Feyen, Galo Carrillo, Johanna Orellana y Ximena Palomeque. El Departamento de Recursos Hídricos es un grupo extraordinario y ha creado el ambiente ideal para hacer investigación. Gracias a todos sus miembros que forman parte también de este logro de hoy.

Además de la vida académica, mi familia ha sido fundamental durante mis estudios. Quiero agradecer a mis padres por ser incondicionales, por educarme sin estereotipos y darme ejemplo de fortaleza y tenacidad. Gracias a mi compañero de vida, Edisson, por apoyarme, motivarme y ser un excelente padre de nuestras mellizas, Ariana y Camila, que son sin duda mi mayor inspiración y mi más grande reto en la vida.
Gracias a todos y todas.

Creando comunidad: ¿Cómo empoderar a los estudiantes y docentes para prevenir el acoso en las universidades?


Por Marcela Morales H.

La mayoría de personas hemos experimentado o sido testigos de situaciones de acoso en la vida cotidiana. De acuerdo con los hallazgos del ‘Estudio de Prevalencia del acoso sexual en las Instituciones de Educación Superior en el Ecuador’ llevado a cabo por la Red Interuniversitaria de Investigación Feminista sobre el Acoso Sexual, cinco de cada diez estudiantes mujeres han experimentado acoso al menos una vez en su vida académica. Una situación similar han vivido cuatro de cada diez docentes y tres de cada diez personas en el ámbito administrativo y de servicios. El tipo de acoso más común en las instituciones de educación superior es el acoso no verbal, seguido del acoso verbal, físico y abuso de poder. En la mayoría de los casos, las situaciones de acoso son protagonizadas por hombres.

Gráfico de REMCI basado en Hakkins et al. (2001). Naturalistic observations of peer interventions in bullying. Social Development, 10, 512-527

Frente a esta situación, la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas (REMCI) con el apoyo de la Escuela de Psicología de la Universidad de Liverpool y el financiamiento de la Embajada Británica en Quito implementamos el proyecto “¡Eres más que un espectador! Creando campus universitarios seguros para todas y todos”.


Esta intervención tiene como objetivo principal reducir la incidencia del acoso en los campus universitarios del Ecuador a través del uso de herramientas sencillas que permitan a los estudiantes, docentes y personal administrativo actuar frente a situaciones de acoso. En lugar de enfocarse estrictamente en los roles del perpetrador y la víctima, la metodología del espectador tiene un enfoque de comunidad. Enseña a los espectadores cómo intervenir de manera segura en casos en los que se presencien situaciones de acoso o violencia y a comprometerse a tomar medidas frente al acoso.


Al momento, no existe mucha ni suficiente evidencia o experiencias en torno a intervenciones enfocadas en el espectador en países del Sur Global. Con esta iniciativa piloto en Ecuador buscamos ajustar herramientas de la teoría al contexto local e identificar las prácticas que puedan tener mejores resultados y que puedan ser replicadas a nivel nacional.

Este proyecto se implementará inicialmente en la Universidad Técnica de Manabí (Portoviejo), la Universidad del Azuay (Cuenca), y la Escuela Politécnica Nacional (Quito).

Si te interesa conocer más sobre esta metodología y este proyecto, puedes ponerte en contacto con cientificas.ecuatorianas (at) gmail.com  o Marcela Morales (ma.morales.hidalgo (at) gmail.com).


Foto por Marcela Morales 


Siento la ciencia



Por Carolina Zambrano Barragán

Espero ansiosa en el jardín mientras siento cómo el sol pega en mi cara y me resguardo bajo el arupo florecido que a menudo exploramos con mi hermano Patricio. Dos minutos después, llega mi abuelito René con un pedazo de panal en su mano, lleno de miel que gotea entre sus dedos. Mis ojos y mi alma saltan y durante 30 segundos disfruto plenamente de la miel mezclada con cera, hasta que la cera se convierte en chicle. En seguida pido otro pedazo a mi abuelito, casi con la misma energía que ahora mi hija usa para pedirme un dulce o un turrón de panela y machica. Es 1987, tengo 7 años y esta escena marcaría no sólo mi infancia, sino mi camino de vida.

Solo hace un año, estudiando Narrativa Pública en Harvard, descubrí que fueron mi abuelito y sus abejas quienes me llevaron a estudiar biología y después a especializarme en cambio climático y ambiente. Mi formación comenzó temprano, con clases de apicultura para niños, mezcladas con viajes a la Amazonía ecuatoriana, adonde acompañábamos a mi mamá Lourdes a sus salidas de campo como antropóloga. Imágenes de las abejas, mi primer encuentro con una boa, y nuestro viaje en lancha con los indígenas shiwiar y sapara alimentan mis recuerdos de niñez. Años después, mis viajes de campo como bióloga llenarían esas imágenes con nombres científicos de plantas, sapos y aves.

La biología también me llevó a Galápagos donde hice mi tesis en la isla Española. Estudié la influencia de la luna en los piqueros de Nazca y, a pesar de que fue una experiencia increíble, ahí me di cuenta de que lo mío no era estudiar el comportamiento de los animales, sino tratar de hacer algo para salvarlos.  Fue entonces que empecé a trabajar en ambiente y cambio climático, en la interfaz entre la ciencia y la política, y entre la política y la acción. Mi pasión por la naturaleza me llevó a lugares como Madagascar y Perú, y a estudiar Gestión Ambiental en Yale y Administración Pública en Harvard. A pesar de no tener recursos para pagar ninguno de esos viajes ni estudios, mi hermano y mi mamá siempre me enseñaron a “lanzarme” y encontré becas para formarme en las mejores universidades y explorar parte del mundo. Como Valentín, un compañero colombiano en Harvard, siempre dice: “hay que levantar la mano” y aprovechar toda oportunidad que se cruce en tu camino.

Mi experiencia y mi formación me llevarían a ocupar puestos importantes en el gobierno y ONGs en Ecuador y América Latina. He sido Directora, Subsecretaria y Viceministra, y también gerente programática en fundaciones regionales e internacionales. Sin embargo, ninguno de esos cargos y títulos tendría sentido si no estuviera haciendo lo que me apasiona, que es buscar formas para que el desarrollo humano y la conservación de la naturaleza vayan de la mano; que pasen de ser vistos como opciones opuestas entre las que debemos elegir a elementos interdependientes básicos para nuestra existencia.  

Con este fin, y a diferencia de algunas de mis compañeras científicas, creo que encontré mi nicho como una especialista generalista. Yo siento la ciencia día a día mientras trabajo en acción climática en ciudades y bosques, en mitigación y adaptación, y desde la tecnología y la innovación. El mundo en el que vivimos es muy complejo y las respuestas que generemos a los desafíos actuales requieren de cambios en normas, creencias y comportamientos. Esto requiere de habilidades blandas, de una formación que te permita entender mejor cómo funciona el mundo, y además de paciencia. Los cambios que se requieren son profundos y, a pesar de que sentimos la necesidad de empujar cambios drásticos y urgentes para que el mundo mejore, creo que es clave ver a esto como una carrera de resistencia, y no de velocidad.  

Ahora escribo este texto a 10.000 pies de altura, en un vuelo entre Río de Janeiro y Brasilia. Después de dos maestrías, y casi 12 años de trabajo en el gobierno y ONGs en Ecuador y América Latina, mi trabajo me lleva de vuelta a la defensa de la Amazonía y de los pueblos indígenas que en ella -y de ella- viven. Ese mundo mágico que marcó mi infancia se encuentra presionado y amenazado por el extractivismo, la expansión de la frontera agrícola y el cambio climático, y ahora algunas organizaciones como la mía promueven el uso de las tecnologías para el monitoreo de los bosques y la defensa del territorio.

En el 2050, mi hijo tendrá mi edad, y espero que él y sus hijos puedan conocer y amar lo que yo he visto: comer panal de abeja, viajar en lancha por el bosque amazónico y conocer a los piqueros enmascarados en Galápagos, eso y mucho más. Por eso espero que niñas, niños y jóvenes sigan estudiando y haciendo ciencia para entender mejor nuestro mundo y que se conecten con otros para poder traducir esa ciencia en acciones concretas para preservarlo. En mi caso, la ciencia – y específicamente la biología- me abrió las puertas a diferentes roles, me ha dotado de conocimiento y ha llenado mi cabeza de preguntas. Espero que muchas niñas tengan la suerte de experimentar algo parecido y que con la ciencia nunca pierdan su capacidad de asombro.

Fotos cortesía de Carolina Zambrano Barragán





El liderazgo de las mujeres en la Universidad de las Fuerzas Armadas, sus desafíos y oportunidades



Discurso de la Dra. Mónica Jadán, 
bióloga investigadora y Jefe del Laboratorio de Cultivo de Cultivo de Tejidos Vegetales de ESPE, durante el evento Liderazgo de las Mujeres en la Academia, el pasado 7 de marzo en la ESPE, Quito.  Ella fue la primera decana civil de la ESPE.

Fotos cortesía de Mónica Jadán


“Me enseñaron que el camino del progreso no es rápido ni fácil”…..Madame Curie

Tuve la bendición de nacer y crecer en una familia de investigadores, mis padres Bioquímicos farmacéuticos de profesión, lograron que la ciencia se convierta en una de mis mayores pasiones.
Recuerdo que mi habitación y mi casa siempre estaban llenas de pequeños carteles con frases que me motivaban a ser una científica, muchos de ellos decían: “voy a  llegar a ser ingeniera genética”, no sabía muy bien de lo que se trataba, pero sabía que tenía que alcanzar ese sueño.  Para ello, mi Padre Ángel Jadán, me decía que debía estudiar fisicomatemático en el colegio, pues Watson y Crick, los científicos que descubrieron el ADN como base de la ingeniería genética, eran el uno matemático y el otro físico. Así lo hice, para luego continuar estudiando biología pura en la universidad y completar mi formación en esta área.
Es así como inicié mi carrera y fue a partir de este momento que empezaron los retos:
Joven, de provincia (de mi gran ciudad de Ambato), viviendo en un internado religioso con una comida terrible, donde tenía que enfrentarme a muchos desafíos donde aparte de tener que tomar clases extras para nivelar los conocimientos del pénsum que recibí tuve que sobrellevar la soledad de no estar con mi familia. Pero es ahora grato ver y recordar ese pasado que me hizo más fuerte cada día hasta convertirme en lo que soy.

Bueno, una vez graduada de la universidad, el famoso investigador ecuatoriano, el Dr. Luis Romo Saltos, me invitó a formar parte de su equipo de trabajo para iniciar el Centro de Investigaciones Científicas (CEINCI) en la Escuela Politécnica del Ejército. Luego de un año de trabajo, me hice acreedora a una beca del DAAD (servicio académico de Alemania) para obtener mi título de Máster en Ciencias, etapa en la que nuevamente se me presentaron varios obstáculos. Entre los más importantes fue que el señor Vicerrector de Investigaciones de esa época no me autorizó a salir con permiso sin sueldo de la universidad, por lo que tuve con mucha tristeza renunciar a mis funciones para continuar con mis estudios. Pero todo lo que parecía un impedimento hizo que con más fuerzas y ganas logre mi sueño de especializarme.
A mi regreso en el año 2000 y con mi título de máster, nuevamente el Dr. Romo me contactó y ahora para proponerme que me hiciera cargo del Subdecanato de la Facultad de Ciencias Aplicadas con la  Carrera de Ingeniería en Biotecnología, la cual él había mentalizado y propuesto su creación. Hago incapié que fue el subdecanato porque me aclaró que el puesto de Decano sólo lo podía ser ocupado por un militar, debido a  la estructura de la ESPE.
Nunca me imaginé que empezaría con el mayor reto de mi vida, claro, luego del matrimonio, iniciar una carrera en el área de las ciencias de la vida, en una universidad en donde todas sus carreras eran en ciencias exactas. No fue para nada fácil, pero lo que más me asustaba era poder responder a las autoridades ante tan grande responsabilidad y más aún a las expectativas que había puesto mi padre quien falleció dos semanas después de haber sido nombrada subdecana.
Fueron muchas las dificultades que implicaron la creación y puesta en marcha de una nueva carrera:
En la parte académica: 
  • Establecer una malla con las asignaturas, contenidos y docentes adecuados para impartir cada una de ellas. 
  • Iniciar la construcción de los laboratorios con las especificaciones necesarias. 
  • Equipar los laboratorios con tecnología de punta. 
  • Contar con los especialistas para que impartan las cátedras de especialización. 
  • Y lo más complicado obtener el presupuesto para conseguir todo lo que les he mencionado.


En la parte administrativa:
  • Explicarle al decano, quien era un oficial militar de Ing. Civil, las necesidades de la carrera de biotecnología.
  • Asistir a reuniones en donde todos eran militares y que me vean como una profesional y no como una estudiante (por mi corta edad). 
  • Aceptar el cargo de decana con la aclaración de que estaba como encargada, por ser mujer y civil.
  • Que, a pesar de ser la decana, no tenía todos los derechos de un decano militar, por ser mujer…. En fin podría enumerar muchísimas más…
Realmente, fueron muchas noches sin dormir y cada vez que lo pienso y me acuerdo, me preguntó cómo lo hice. Sólo se me viene a la mente una respuesta, no lo hice sola ya que la clave del éxito fue el equipo de trabajo con el que contaba. Logramos reunirnos personas que teníamos el mismo ideal, compartíamos el mismo sueño, remábamos hacia el mismo norte y lo que era más importante pensábamos en el bien común como carrera y como institución. Ninguno pretendía figurar o brillar más que otro, no competíamos entre nosotros sino que nos complementábamos y nos apoyábamos.

Tanto era nuestro compromiso con nuestros estudiantes y la institución que llegamos a pasar más de 8 horas en la ESPE, sin esperar pago de horas extras o algún tipo de reconocimiento, los docentes hora clase, parecían tiempo completo y los T/C puertas adentro, porque lo que primaba era la satisfacción del deber cumplido.
A pesar de venir de diferentes universidades y profesiones estábamos literalmente puestos la camiseta de Biotecnología y la ESPE, desde mi hija que tenía un año y medio, estudiantes, docentes, administrativos, autoridades, hasta el señor Rector. Y prueba de ello es esta camiseta que conservo como recuerdo de esos buenos tiempos. La mística, la honestidad, la responsabilidad, el compromiso, la lealtad, la entrega fueron los pilares esenciales, para que la carrera llegue a ser la primera y mejor carrera de Ingeniería en Biotecnología a nivel regional y nacional.

No quisiera finalizar mi intervención sin agradecer infinitamente al equipo de trabajo que hicieron posible que este sueño se haga realidad: gracias Dra. Karina Proaño, Dra. Patricia Jiménez, MSc. Alma Koch, Dra. Marbel Torres, Dra. Claudia Segovia, Dr. Marcelo Grijalva, Ing. Verónica Reyna, Sra. Soraya Pozo, y gracias a todos mis compañeros decentes y administrativos que posteriormente se fueron sumando para hoy ser una gran familia. Agradezco este espacio que me ha permito recordar lo que he hecho, lo que soy y a donde voy porque es fácil perder la perspectiva en el día a día del trabajo y con tantas dificultades, pero nuestra esencia luchadora es y será inquebrantable hasta el final, donde el recuerdo será el aliento de nuevas generaciones.




¿Por qué es importante incluir a mujeres en la gestión del riesgo de desastres a todo nivel?

  Por Gisela Caranqui Nazate Hoy en día reducir el riesgo de desastres es prioritario. En los últimos 20 años, los desastres ocasionaron 1...